Facebook
Twitter
Youtube
Flickr
RSS
  • Gracias Jaime. Vamos juntos a construir un #NuevoPanama.
  • Mano dura contra los asesinos!
  • 2014 se basará en recuperar justicia democracia y libertad

Noticias

Mensaje de la Conferencia Espiscopal Panameña

Fecha: 2012-01-18
Noticias


 

Una llamada a la responsabilidad, a la participación y a la solidaridad

Los Obispos de Panamá nos hemos reunido del 9 al 13 de enero del corriente para celebrar nuestra Asamblea Ordinaria número 193. En esta fecha, han coincidido la celebración jubilosa de la fiesta del Bautismo del Señor, culminación del tiempo santo de Navidad, y el recuerdo de los héroes del 9 de enero de 1964, gesta que dio notable impulso a la recuperación de la soberanía plena en el país.

Ambos acontecimientos nos invitan a vivir el presente como tiempo de gracia y responsabilidad. Recordemos: Dios cree y espera en el hombre, porque lo ama y por ello ha enviado a su Hijo como hombre para integrarnos a todos en su propia familia. Los Obispos de Panamá queremos ser heraldos de esta buena noticia, porque amamos a nuestro pueblo, y queremos que Dios vea y ame en él lo mismo que ve y ama en Jesucristo, hoy, mañana y siempre.

Por ello, la Iglesia Católica, portadora del Mensaje de Jesucristo, nuestro liberador y salvador, nos llama a ser mensajeros y sembradores de esperanza en medio de las dificultades y angustias presentes; así como defensores y promotores de la justicia y del bien común, y anunciadores y constructores de la civilización del amor, enraizada en el de Dios Padre.

Animada por las conclusiones de Aparecida y por las llamadas del Santo Padre, la Iglesia de Panamá está impulsando un proceso de conversión personal y pastoral, a fin de alcanzar la renovación que exige la encarnación del Mensaje de Jesucristo en las realidades de este mundo. Por ello, desde el viernes 13 hasta el lunes 16 de enero, realizaremos la II Asamblea Nacional de Pastoral, para, a la luz de nuestra fe en Cristo, afrontar los retos de la situación religiosa, social, política, económica y cultural de nuestro pueblo y dar razón de nuestra esperanza.

Dicha Asamblea será un momento de gracia, que nos invita a la humildad, a la conversión, a la reconciliación y a la esperanza. Humildad frente a nuestras limitaciones y pecados; conversión como exigencia de nuestra misión en fidelidad a Dios; reconciliación como expresión de nuestra condición de hermanos; esperanza porque sabemos que Cristo está con nosotros hasta el final de los tiempos y que el Espíritu Santo no desfallece ni defrauda. Invitamos a todos a acompañarnos con su oración para que seamos capaces de escuchar lo que "el Espíritu dice a las iglesias" (Ap 2, 7).

Si bien es cierto que nuestro país experimenta procesos democráticos y económicos importantes, aún no posee un rumbo asegurado y tampoco está a salvo de un escenario de regresión autoritaria, aun por la vía electoral. Ante este panorama que suscita temor por nuestra democracia, es necesario realizar esfuerzos permanentes para lograr consensos y reorientar el modo de entender y hacer la política, de tal manera que respete la dignidad de la persona, sus derechos y obligaciones y pueda responder a las exigencias del nuevo escenario nacional e internacional.

Urge involucrar a todos los panameños en la generación y distribución de la riqueza; modernizar nuestra educación; hacer que nuestra democracia sea más participativa; fortalecer la familia "santuario de la vida, casa y escuela de comunión, formadora de personas y promotora de justicia"; asegurar la separación e independencia de los poderes del Estado, a la vez que propiciar una corresponsable descentralización del mismo; deponer los intereses partidistas, gremiales y clasistas en favor del bien común; propiciar la transparencia y rendición de cuentas, tanto en el ámbito público como en el privado; cuidar nuestro patrimonio histórico, cultural y ambiental; poner los medios de comunicación social al servicio de una cultura de paz mediante la promoción de la verdad y la justicia.

Esta tarea conlleva importantes ajustes y sacrificios y sólo se hará realidad con la voluntad individual y política de todos los panameños, conciliando la libertad con la responsabilidad, la autoridad pública con la legítima autonomía y participación de grupos, la soberanía nacional con el respeto a los convenios internacionales suscritos por la República de Panamá.

En este contexto y en este momento, hacemos una llamada a los órganos competentes para que acojan los resultados que la Comisión Nacional de Reformas Electorales ha elaborado con la colaboración y el consenso de las fuerzas políticas y cívicas. Ha sido una larga y honesta tarea, en la que hemos participado a través de la Comisión de Justicia y Paz, y creemos que ese consenso expresa la voluntad soberana de un pueblo que quiere perfeccionar su democracia.

La Iglesia no ha cesado y no cesará de preocuparse por el bien común y en especial por la defensa de los principios éticos no negociables y, por ello, hacemos un llamado a los hombres y mujeres de buena voluntad para actuar de tal manera que  sean fermento en la sociedad, a fin de lograr el consenso moral que haga posible la construcción de un Panamá más justo, equitativo y solidario.

Que Santa María la Antigua, patrona de Panamá, Madre bienaventurada de Dios y Madre nuestra, interceda por nosotros, al empezar un nuevo año, y aumente nuestra fe, sostenga nuestra esperanza y avive nuestra caridad.

 

Panamá, 13 de enero 2012

 

Comentarios